"Pastillas de la Felicidad"

Esa noche tuve de nuevo un sueño muy extraño. Después de todo lo que había vivido últimamente junto a mis pacientes y en este largo viaje que me había llevado directo a la conexión conmigo mismo, sentía la angustiosa necesidad de compartir con el mundo entero los avances conseguidos. A todas aquellas personas que tenían la mirada triste en el metro, a todos los que se encontraban perdidos, solos, hundidos, a los que caminaban sin rumbo por callejas sin sentido, a los que estaban en una encrucijada, a los que tenían sueños ocultos entre la maleza oscura de los problemas. En resumidas cuentas a TODOS, los que por unos motivos u otros no podía sonreir.

Era muy sencillo, una solución revolucionaria. Habían inventado tras muchas investigaciones enreversadas y complejas, un nuevo fármaco. LAS PASTILLAS DE LA FELICIDAD. Se podían comprar en cualquier farmacia, sin receta médica, todos podían conseguirla. Al fin, el mundo dejaba de ser oscuro para algunos y se tornaba de colores. Un arcoiris permanente, que llegaba hasta los sitios más olvidados del planeta. Había que tomarla una vez al mes y ¡¡¡tarannnnn!!! miles de segundos para disfrutar, miles de minutos de felicidad al alcance de todos y detrás de cada puerta. Nos despedíamos al fin del sufrimiento. Ayyyy que bonito era a veces soñar. Al despertarme aquella mañana, realmente me puse triste, porque sabía que mi sueño no se cumpliría jamás. Pero me fui a correr, y como algún día escuché de un buen sabio, las mejores ideas surgían cuando estabas en movimiento. Empecé a hacer mi propia receta de la felicidad, por supuesto no era tan infalible como aquella pastillita soñada, pero al menos eran unos ingredientes al alcance de la mano de cada uno.  


INGREDIENTES PRINCIPALES:

 

·   Amor, mucho amor: cualquier tipo de amor valía, familiar, amistad, vecinos, compañeros, pareja, personas con las que tenías cualquier tipo de contacto o interacción, en el metro, en el ascensor, en la calle, en las tiendas en el trabajo…Y como arma principal, que abría la puerta a lo demás, estaba la sonrisa…la potente fuerza de la sonrisa. Intenta sonreir por la mañana, intenta sonreir a las circunstancias. Quizás los problemas seguirán estando ahí, pero algunos se evitaran y otros muchos al menos se verán de otro color. Atrévete a romper el círculo de la tristeza. Resístete a la tendencia a actuar de las emociones para cambiarlas, sólo así saldrás de las que no te gustan. Sonríe, sonríe, sonríe y ya verás cómo cuando lo pruebes, no podrás vivir sin ello. Porque te abre puertas y atrae a la energía blanca, la que todos buscamos.

·    Tolerancia y comprensión: no juzgues a los demás, nadie tiene la menor idea de lo que les ha ocurrido o la forma en la que lo han vivido cómo para haberse convertido en la persona qué son. Intenta comprender, intenta ponerte en su lugar, todos necesitamos una oportunidad que nos demuestre que todo es posible, que hay salida. Tiende tu mano, aunque sea mil veces y demuestra que nadie nos obliga a no ser feliz. Qué podemos decidir.

·      Flexibilidad cognitiva: Nada es blanco ni negro, existen millones de posibilidades incluso para las cosas más simples. Las visiones estrechas y rígidas, sólo hacen daño. Sé capaz de aceptar todas las opciones. No tienes que demostrar a nadie que tu verdad es la verdad. Porque, ¿quién sabe cuál es la auténtica? Se capaz de ver el mundo desde millones de perspectivas y el mundo será más interesante para ti. No regales la posibilidad de quedarte siempre a observar la vida desde el mismo sitio. Disfrázate, muévete y cambia de lugar y verás cómo cada día tu mente es más completa y tu mundo más enriquecedor.

·      Autoconocimiento: sólo puedes corregir lo que te pasa, lo que sientes, lo que te falta, los síntomas, los problemas…si te conoces. ¿Cómo vas a cambiar algo que no conoces, algo que se te escapa de las manos? Intenta mirar en tu interior, intenta llegar al fondo, no te quedes en la superficie. Sólo si miras dentro tendrás la respuesta y si tienes la respuesta es más fácil corregir lo que te hace sufrir, en actuar para convertirte en lo que quieres ser.

·    Autoaceptación: quiérete, no te juzgues. Si no te gustas, lucha por cambiar, pero no luches contra ti mismo, porque te hará infeliz para siempre. El pasado pasado está. Muchos, muchísimos problemas, tienen en la base la falta de autoaceptación. Muchas veces no se puede elegir quién fuimos, pero siempre se puede elegir quién seremos.

·   Consciencia: porque no valdría de nada todas las cosas buenas que nos pasaran si no fuésemos lo suficientemente avispados como para percatarnos de ellas, sentirlas, valorarlas, disfrutarlas, en fin, de realmente vivirlas y no solo pasar por ellas de puntillas. Esto también se puede aplicar a lo malo, ¿de qué sirve un sufrimiento si no conseguimos ser plenamente consciente de él y darlo un significado? No te engañes, abre los ojos y sólo al saber lo que ocurre podrás ponerlo remedio. Tapándolo sólo conseguirás hacerlo más pesado. Fíjate en los pequeños momentos, abre tu mente de una vez.

·       Positivismo: llama a la esperanza. Lo que ocurre no lo puedes cambiar, pero sí la manera de verlo. Y si intentas ver las cosas con buenos ojos, las cosas cambiaran. Sólo tú puedes decidir si quieres ver el mundo blanco, negro o de colores. Lo único realmente que puedes controlar en nuestra existencia de incertidumbre es tu actitud. No lo desaproveches, ni te resignes. Todo puede cambiar, si por lo menos lo intentas.

·       Alegría: la alegría llama a la alegría y el positivismo llama a la alegría. Intenta estar contento sin más, sólo tú puedes decidirlo. No hemos venido a esta vida para estar tristes.

·   Ilusión: busca siempre una meta, aunque tengas que investigar en los más profundo de ti para descubrirla, aunque tengas que experimentar mil veces hasta encontrarla, pero búscala sin descanso y estarás salvado, no te conformes, busca y lucha para conseguirlo, de esta forma tu vida tendrá siempre un sentido.

·       Espontaneidad: sé cómo quieras ser, cómo te salga ser, mata los papeles falsos, acéptate y lucha por ser cómo quieres ser, pero no finjas, no sirve de nada engañarte a ti mismo. La espontaneidad te hará libre, las máscaras, sólo hacen daño.

·       Movimientomuévete y el mundo se moverá contigo, si te paras, todo se estancará. Recuerda siempre, que sólo tienes una vida, no desperdicies la oportunidad de usarla bien.

¡¡¡¡¡¡Pero sobre todo, nunca os olvidéis de soñar!!!!!

 

María Illán Simón

Psicóloga de Fisioterapia Holística

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