Sudores nocturnos: causas y consejos.

Muchas son las personas que sufren sudores nocturnos, leves o importantes en cuanto a la cantidad de líquido que perdemos, llegando incluso a mojar las sábanas por ello.

 

Es muy común que ésto suceda tras una enfermedad larga, tratamiento de quimioterapia y/o radioterapia. Pero no hace falta tener patologías tan severas para que ciertas personas lleguen a padecerlos.

Según la Medicina Tradicional China, todos los líquidos orgánicos están íntimamente relacionados. La sangre y el sudor tienen el mismo origen, por tanto, la alteración de alguno de ellos influirá directamente sobre el otro.

 

Para la formación de sangre, nuestro organismo  necesita, sobre todo, una alimentación adecuada tanto en cantidad como en calidad. Ayunos prolongados (voluntarios o por enfermedad), una alimentación no equilibrada y poco adaptada a las necesidades del individuo puede hacer que nuestro cuerpo no disponga de los nutrientes suficientes para producir sangre, llegando incluso a estados comúnmente llamados “de anemia”.

 

Puede darse también la posibilidad de que la formación de sangre sea buena pero exista una pérdida de ella por hemorragias. Sangrados menstruales muy abundantes, pérdidas sanguíneas pequeñas pero constantes como en el caso de las colitis ulcerosas o hemorragias graves que necesitan intervención médica de urgencia, todas ellas nos ocasionarán una falta de sangre.

 

Si tenemos una deficiencia de sangre, la persona en primera instancia tendrá dificultad para sudar, pero si este estado se mantiene en el tiempo, la Insuficiencia de sangre evoluciona a un estado más severo denominado por la medicina Tradicional China como Insuficiencia de Yin, y ahora sí aparecerán sudores nocturnos.

 

Si la alimentación es adecuada, y no existen o han existido pérdidas de sangre que puedan explicar los sudores, pero seguimos padeciéndolos, podemos sospechar dos cosas más:

 

  1. Estrés, ansiedad y/o preocupaciones, que hacen que nuestro sistema nervioso consuma muchísima energía, aumentándose los requerimientos nutricionales diarios, que normalmente no pueden ser cubiertos sólo con alimentación, lo que provoca una deficiencia en la producción de sangre.
  2.  Infección microbiana, que provoca una anemia ferropénica (deficiencia de hierro), ya que éstos microorganismo (bacterias, parásitos y virus) se alimentan de hierro, mineral indispensable para la generación de células sanguíneas (en concreto hematíes o glóbulos rojos). Si el hierro que ingerimos se lo “comen” estos microorganismos, no tendremos hierro para generar sangre.

 

Recopilando lo expuesto hasta el momento, las posibles causas de una deficiencia de sangre pueden ser las siguientes:

  • Ayunos prolongados o alimentación inadecuada
  • Pérdidas de sangre
  • Estrés, ansiedad y preocupaciones
  •  Infección microbiana

Y a lo anterior podemos añadir:

  • Trabajar de noche y dormir poco (nuestro organismo consume mucha más energía ya que no seguimos los ritmos biológicos naturales
  • Beber poca cantidad de agua (necesaria para generar líquidos orgánicos. Se estima que el porcentaje de agua en el plasma sanguíneo es del 90%)
  • Ataque externo de calor extremo (produce deshidratación)
  • Sudoración abundante (debido a ejercicio físico o por sauna) sin reposición de líquidos
  • Efectos secundarios a la toma de ciertos fármacos

 

 

Consejos dietéticos que pueden ayudarte:

 

-          Evita el consumo de café, tabaco, ajo, chili, jengibre seco y fresco, canela en rama, vino, orégano, pimienta, tomillo, alcaparras y valeriana. Todos ellos alimentos amargos y de naturaleza tibia o caliente, que secan y debilitan los líquidos orgánicos.

-          Evita el consumo excesivo de sal.

-          Aumenta el consumo de alimentos dulces y de naturaleza neutra o fresca como:

o   Frutas: melocotón , albaricoque, papaya, uvas, ciruelas, dátiles, fresas, moras y frambuesas

o   Infusiones: regaliz, te verde, menta, diente de león, azafrán.

o   Productos del mar: sepia, cangrejo, calamares, pulpo y algas.

o   Verduras y hortalizas: calabaza, zanahoria, lechuga, remolacha, apio, espárragos.

o   Frutos secos y semillas: pipas de girasol, almendras y sésamo (también en crema, como sustitutos de la mantequilla o margarina).

o   Huevos

 

Estos son algunas pautas que, de manera general, pueden mitigar los síntomas y sobre todo evitar su empeoramiento. Ahora bien, lo más importante es descubrir la o las causas que puedan estar ocasionando el trastorno y, en base a ello, elegir el tratamiento adecuado.

 

 

 En nuestro centro, podemos ayudarte a encontrar esas causas gracias a la combinación de la sabiduría y conocimientos de Oriente y Occidente. Siempre bajo el prisma de la terapia integral, holística y natural que nos aporta la Medicina Biorreguladora y la Medicina Tradicional China, sin obviar los datos que nos aportan los estudios científicos.

 

 

Sara García Cacho

Fundadora de Fisioterapia Holística

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